Feliciano!

Fin de año… Ese día en el que hay que salir por cojones. Hay que pasárselo bien por cojones. Parece que nadie puede decir “Oye, es que me estoy rallando de estar aquí”. Nadie puede aburrirse. Si lo haces vendrá la policía y te meterá en el calabozo el resto de la noche para que sepas apreciar lo que tienes. Porque no puedes aburrirte en fin de año. Ni puedes irte a dormir antes de que amanezca. Si estás cansado antes, alguien te pegará el toque, porque eres un puto pringao que no sabe divertirse… “¡Pero si es fin de año!”
Este año he vuelto a casa a las 6:30. Una vez más he batido mi récord, cada año llego más temprano a casa. Y sí, me estaba rallando y estaba cansado, y no voy a aguantar porque lo diga esa ley-no-escrita-pero-por-todos-conocida. Y no es que no lo haya pasado bien, sí lo pasé bien, pero llegó un momento en el que estaba demasiado cansado para disfrutar el resto de la noche.
A mí me gusta fin de año. Normalmente los garitos por los que me muevo están más vacíos esa noche, gracias a las fiestas privadas y esas cosas, con lo cual estoy más agusto. Me hace gracia ir de pijo por una noche(aunque siempre haga alguna modificación rara,no puedo evitar dar la nota. No olvidemos que soy un friki, pero no el típico friki). Me gusta fin de año. Pero sólo hasta que me apetezca ir a dormir. Disfrutar la noche no consiste en estar por ahí agotado, arrastrado por los demás, deseando pillar la cama. Si tengo ganas de ir a dormir, me voy y punto.
Y me fui. Arderé en el infierno por eso.