Fito: Qué grande eres

Fito & FitipaldisÉste sábado tuvo lugar el concierto de Fito & Fitipaldis en Lugo, y por supuesto no me lo podía perder. Sigo a Fito desde que estaba con Platero y tú, pero aún no lo había visto en directo con los Fitipaldis, y desde luego vale la pena.
Al llegar el ambiente era lo que me esperaba, mucho pijerío por todas partes, dado el éxito que Fito tiene ahora en los 40 criminales. No es mi ambiente ideal, por supuesto, pero ya iba mentalizado. Lo primero que me sorprendió del concierto fue que justo antes de comenzar pusieron en las pantallas una secuencia de dibujos animados a lo flash presentando a los músicos y al resto del personal involucrado. A continuación empezaron a tocar y llegó la segunda sopresa: Un sonido realmente limpio, cosa muy importante pero por desgracia poco habitual. La ejecución de los temas fue impecable, y el pero que yo pondría al concierto es el set-list. Tocó bastantes temas lentos (los pocos que tiene) y dejó de lado grandes temas del primer y segundo disco, de los que apenas sonaron canciones. Eso sí, fue un concierto realmente largo para lo qeu estamos acostumbrados hoy en día, rondando las 2 horas de actuación en total. Un gran concierto en general.
Platero siempre fué uno de mi grupos favoritos, y lo sigue siendo, pero los Fitipaldis suponen un soplo de aire fresco en el panorama del rock en España. En contra de lo que he oído decir a mucha gente de que “ahora se ha pasado al pop” o directamente que “se ha vendido”, he de decir que, primero, el pop es sólo un componente de la mezcolanza musical que nos presenta Fito, junto con el rockabilly, el rhythm & blues y otros; y segundo, que a mi modo de ver las cosas no se ha vendido, hace lo que le gusta y punto. Que la discográfica decide que su estilo es accesible, lo promocionan y lo meten en los 40, pues mejor para él. Yo considero que desempeña una gran función llevando todos esos estilos a la masa aborregada. Quién sabe, quizá escuchando a Fito alguno de los borregos decida ir más allá, investigar por su cuenta, descubrir nuevos grupos y disfrutar de verdad la música, dejando de lado al rebaño y con él su condición de borrego.