1.- Sigo vivo. 2.- Los finlandeses no saben comer. 3.- Los finlandeses saben hacer pollo con sabor a cacahuetes. 4.- Lo cual no le quita gravedad a lo de que no sepan comer. 5.- Hace frío. 6.- Hay Wifi. 7.- Yeah.
Me voy a pasar la semana a Finlandia por motivos de curro.
Seguro que así descubro que en ese país hay algo más que black metal y frío, que es lo que me sugiere de entrada. Y bueno, buscando por internet me he enterado de alguna cosilla más, como que la palabra más larga del mundo es en finés y es lentokonesuihku - turbiinimoottoriapumekaanikkoal - iupseerioppilas, una graduación de las fuerzas aéreas, o que en Oulu se celebra el campeonato internacional de Air Guitar. Podéis encontrar más curiosidades aquí.
Y de postre, un vídeo de ese grupazo finlandés que es Children of Bodom.
Y conste que (probablemente) no os libraréis de mí esta semana, que ya he comprobado que el hotel tiene acceso gratuito a internet de alta velocidad. ¿Qué haría un geek como yo sin internet una semana?
Edito: No ha sido algo premeditado, pero me acabo de dar cuenta de que me llevo mi camiseta de dharma para montar en el avión… si es que voy provocando al destino
Hoy me apetece post personal, así que los que esperabais frikadas podéis ir pasando al siguiente post no leído en vuestro agregador RSS. Para los que estéis dispuestos a leer el artículo a pesar de todo, os diré que lo que he pretendido en este post es asociar cada estapa de mi vida a las canciones que más me la recuerdan. No se trata de las canciones que más me gustaran en cada época, sino de aquellas que al escucharlas me transmiten una intensísima sensación de nostalgia. Me traen recuerdos, pero sobre todo es la sensación que me provocan lo que hace que las haya escogido para este post.
Primeros años de colegio
Es una época de la que tengo muy, muy pocos recuerdos, pero recuerdo mi magnetófono Philips mono, y recuerdo la segunda cassete que tuve (La primera era una cinta virgen sobre la que me dediqué a grabar mis paranoias con el micrófono). Casi todo lo que había en esa cassete eran canciones de series de dibujos animados, y entre todo eso éste temazo de Lipps Inc.: ‘Funky Town’.
Últimos años de colegio (6º, 7º y 8º de E.G.B.)
Durante estos años había dos grupos a los que escuchaba casi a diario: Celtas Cortos y Oasis. Y cada uno de ellos tiene una canción en particular que me transmite esa sensación que comentaba al principio del post. Concretamente la de Oasis es la canción que más nostalgia me transmite de todas las canciones que he esuchado en mi vida.
BUP/COU
Supongo que para todo el mundo es una época de transiciones, y mi caso no es una excepción. En estos años descubrí la informática, una de mis grandes pasiones, empecé a ir a cibers, a jugar a Quake II… y dejé progresivamente de escuhar casi todo lo que ponían en Los 40 “principales” para centrarme en el rock y sus distintos subestilos, evoluciones o como lo queráis llamar. Aunque no eran de mis favoritas, las canciones ‘Un día más’ (en directo) de Reincidentes y ‘Escuela de las Américas’ de Fe de Ratas son las que más me recuerdan a esa época al escucharlas ahora.
Primeros años estudiando informática
Al terminar el instituto fue cuando empecé a salir por las noches de una forma realmente habitual. Y en el Cubil do Lobo, uno de mis locales favoritos en aquella época (y aún ahora), descubrí a un grupo llamado Os Papaqueixos, que aunque me gustaba mucho nunca fue un grupo que haya seguido especialmente. Pero hace poco recuperé su disco y me di cuenta de los muchos recuerdos que me trae escucharlo, sobre todo ciertas canciones.
Y lo dejo aquí. En los años siguientes he pasado de escuchar casi únicamente rock a escuchar casi cualquier estilo que se me ponga por delante, pero lógicamente no será hasta dentro de unos años más cuando pueda darme cuenta de cuáles son las canciones que identifican estos últimos años de mi vida.
He decidido sumergirme en un campo de la informática en el que tengo experiencia nula: El de las PDAs. Y para ello me he comprado una iPaQ H3660:
Es de segunda mano, de hecho ya hace unos añitos que no se fabrica, pero habrá que sacarle jugo… La utilidad principal que pienso darle (a priori, que después seguro que me surgirán muchas más) es la de lectura de libros. Hasta ahora lo hacía en un mp4 con una pantalla de 1,8 pulgadas, así que creo que la diferencia será importante. A ver si no se me hace muy aparatosa la PDA.
No puedo evitarlo, como buen geek me encantan los cacharritos
Siempre me han encantado los mecheros Zippo, así que el otro día me dió el punto y me compré este (por eBay, por supuesto):
A raíz de eso estuve echando un ojo para ver los trucos que la gente hace con estos mecheros, y la verdad es que resulta muy espectacular. No es perdáis este vídeo. Yo de mayor quiero ser así (Pero usando PCs, que el del vídeo usa Mac).
Me vais a permitir un post un poco moñas. Y es que ayer fue la fiesta de cierre del Jaraxó, como ya había adelantado Cristiniña. El Jaraxó era algo así como el paraíso de la música. Un local donde disfrutar de actuaciones en directo casi todas las noches. Vadzim Yukhnevich, acordeonista, y Yury Sidar, bajista, amenizaban cada velada acompañados muchas veces de otros músicos, tanto profesionales como aficionados, algunos de ellos colaboradores habituales. Allí se podían escuchar canciones de estilos muy variados: música del este (Vadzim y Yury son bielorrusos), bossanova, tango, cumbia, boleros, swing, y así un largo etcétera.
Aquí os dejo un vídeo de una de las actuaciones de esta fiesta de despedida.
Es el único local al que podía ir solo, sabiendo que allí siempre encontraría con quien pasar la noche. Y es que somos muchos los habituales que no sabemos cómo llenar el hueco que el Jaraxó deja ahora en nuestras vidas. Han sido tantas y tantas noches allí, y se trata de un local tan diferente a cualquier otro que yo haya conocido… El Jaraxó ha tenido un gran impacto en mí, y no me refiero simplemente al hecho de que desde hace un tiempo siempre brindo diciendo ‘lasdarovia’.
El alma máter del local, Vadzim, ha resistido manteniendo el local a flote hasta no poder más, pero llegó el temido momento y ayer se cerró el Jaraxó con una estupenda fiesta. A eso de las 10 de la noche los incondicionales del Jaraxó cenamos allí mismo a base de pinchos. Después hubo música en directo desde las 12:30 hasta las 8 de la mañana, de forma casi ininterrumpida, sólo algunos descansos de unos 5 minutos. Por allí pasaron casi todas las personas a las que habia visto tocar o cantar en el Jaraxó anteriormente. A lo largo de la noche pudimos escuchar guitarras, bongos, congas, darbuka, pandereta, bajo eléctrico, contrabajo, violín, flauta, gaita, piano, birimbao, melódica, clarinete, armónica y por supuesto acordeón. Haciendo memoria, cuento 19 músicos distintos en el escenario (Entre los que humildemente me incluyo, tocando percusión hasta sangrar). Aunque había decidido que iba a ser el último en salir, me fui de alli a las 9 de la mañana, cuando aún quedaba algo de gente, por que según se iba vaciando el local empezaba a ser consciente de que se acababa, de que no podría volver allí el próximo fin de semana, de que cuando se cerrara la puerta por la mañana ya no volvería a encontrarla abierta nunca más, así que me fui antes para no verlo.
Ahora es cuando me arrepiento de todas las noches que por cansancio me he quedado en casa en vez de acercarme al Jaraxó. Porque ya no puedo volver. Se nos fue el Jaraxó. Sólo espero que vuelva algún día.
Mi ordenador llevaba un tiempo decaído. No rendía igual, se veía saturado. Yo intentaba quitarle la carga que me era posible, pero el pobre siempre estaba a tope. Pero eso se acabó. Ahora tiene un nuevo amigo.
Se llama Zaapa y tiene 400 Gb. Ahora mi ordenador respira aliviado. Y yo también. Lo único que me jode es que sea blanco como un MAC.