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No soy el típico friki… » La vida de ViZkA

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Libros en el móvil

20091019

Justo ahora que todo el mundo está esperando la bajada masiva de precios en el sector de los libros electrónicos, vengo yo a tocar los cojones diciendo que «no me interesa«. Hace un tiempo, cuando me compré la PDA os comenté que me gustaba leer libros en aparatos «electrónicos». Los argumentos para preferirlos a los libros en papel, que ya he tenido que defender en persona más de una vez, son los siguientes:

  • Comodidad: Los libros físicos exigen unas condiciones de luz que no siempre tengo en donde quiero leer. La cama, por ejemplo, es uno de los lugares en los que más leo, y me parece extremadamente incómodo leer libros físicos allí. La luz te hace sombra de mil maneras, si intentas leer tumbado boca arriba el libro te pesa… una pantalla retroiluminada y un aparato ligero ayudan mucho.
  • Facilidad de obtención: Me resulta mucho más cómodo disponer de un libro en formato digital para a continuación transferirlo al dispositivo que quiera que tener que estar haciendo visitas a la biblioteca cada dos por tres, y mejor ni hablamos de tener que comprar todos los libros que leo.
  • Espacio: No tengo donde guardar más libros. Aunque por todo lo anterior pueda parecer que el papel no entra en mi casa, realmente tengo ya demasiados libros en papel, amontonados por todas partes, y no tengo sitio para guardar más.
  • Portabilidad: Es mucho más sencillo cargar con un dispositivo digital que con un libro, sobre todo si te gusta leer tochos.

Como imaginaréis, los lectores de libros electrónicos no me interesan por compartir ciertas incomodidades con el libro físico. Estamos hablando de dispositivos no retroiluminados, y generalmente no muy pequeños. Me parecen interesantes como geek que soy, pero no son una solución que yo vaya a adoptar.

Durante bastante tiempo estuve leyendo libros en la PDA, pero finalmente acabé migrando a otro sistema por dos cuestiones: La autonomía de la PDA, que es una basura, y la portabilidad. La PDA, aunque sea más pequeña que un ejemplar de Los Pilares de la Tierra, seguía resultando un poco ladrillo.

Así que hace unos meses he vuelto a la solución que utilizaba antes de la PDA, y que ha resultado ser la más equilibrada: leer libros en el móvil. Sí, ese gran desconocido. Siempre lo llevo encima, por lo que los libros no me suponen un espacio adicional, y siempre tengo batería, por lo que la autonomía tampoco es un problema. Hoy en día muchos de los móviles del mercado tienen una pantalla con un tamaño y resolución perfectamente aceptables para la lectura de libros. Recientemente he cambiado mi móvil por un Nokia 5800, en el que es especialmente cómodo hacerlo, pero antes tenía un Nokia 6120 Classic y lo hacía igualmente.

Y todo este megaprólogo para presentaros el programa Book Reader by TequilaCat. Se trata de un programa freeware para Windows que permite coger cualquier archivo de texto y convertirlo en un libro, con su software de lectura, en formato Java, de modo que funciona en casi cualquier móvil de los últimos años. El software nos permite elegir el tipo de terminal que tenemos, a fin de optimizar al máximo el resultado final, y solamente tenemos que transferirlo a nuestro teléfono e instalarlo.

Existen otras soluciones que ofrecen esta funcionalidad, pero lo que más me ha sorprendido de este software es lo completa que es la aplicación Java resultante, a nivel de opciones de configuración, visualización, etc. Aunque la interfaz del software en el que se generan los archivos es un poco Windows 3.11, en los archivos java resultantes la estética está mucho más cuidada, y hay tantos ajustes que se pueden realizar que cualquiera puede adaptarlo fácilmente a sus preferencias. Y para los que no quieran comerse la cabeza, no es necesario tocar ninguna opción: En cuanto se instala el libro en el móvil se puede empezar a leer. Para los que no hayáis leído nunca un libro en un dispositivo electrónico, decir que no es como abrir un documento en vuestro ordenador, que siempre se abre en la primera página, sino que este software se queda en la página en que lo habéis dejado para que solo tengáis que iniciar la aplicación para retomar la lectura.

En resumen, para mí es la opción perfecta. Y para los que nunca lo habéis probado, os animo a hacerlo. Por supuesto, no es algo para todo el mundo, y para los románticos que necesitéis pasar hojas de papel para tener una experiencia de lectura completa, no servirá. Pero seguro que sí lo hará para otros muchos.

Personalizando el Eee

2009088

Como buen friki me gusta la personalización (que no customización, horrible palabro). Y llevaba tiempo pensando en hacer algo para la tapa de mi Eee. Siempre me han gustado los portátiles llenos de pegatinas («¡Qué herejía, jamás haría eso con mi portátil!», se escucha gritar a algún maquero macero AppleFanBoy), por lo que finalmente me decidí a hacer un collage de frikadas y «cosas mías» sobre fondo ska (ska!), que finalmente quedó así:

El siguiente paso era trasladar el collage al portátil. Después de valorar varias opciones me decidí por encargarlo a schtickers.com, que imprimen el diseño en un vinilo adhesivo que no deja residuos, es reutilizable para cuando cambias de portátil, y puedes definir con exactitud el tamaño que quieres. Este punto es importante en mi caso, ya que es un portátil de 8,9 pulgadas, así que no me interesa una impresión de tamaño estándar. Finalmente ha llegado en el tamaño exacto, aunque la imagen ha quedado un poco recortada con respecto a la original.

Y éste es el resultado final:

¿Qué os parece?

Los ratones: lo que no me pase a mí…

2009062

Y no me refiero a ratones laser o ópticos. Ni siquiera a los ratones «de bola». Vamos a hablar de ratones en el sentido más orgánico de la palabra.

Y es que esta tarde nos hemos acercado a un centro comercial a comprar un par de ratones en la tienda de animales, por un encargo, y nos los han dado en una caja de cartón, muy bien cerrada. Así que dejamos la caja en el coche como una hora, mientras hacíamos otra parada, y al volver nos encontramos un hermoso agujero en la caja, y por supuesto ni un solo ratón dentro. Y de pronto vemos una naricilla blanca asomando por un agujero que está donde el copiloto pone los pies, y que comunica con unos 350 sitios del coche (sitio arriba, sitio abajo) a los que no se puede acceder fácilmente siendo humano. ¿Como sacarlo? Probamos varias formas, desde ponerles comida hasta encender el coche y encender el aire, tanto frío como caliente, pero no hubo manera. Y claro, no es como para dejarlos ahí, que tan pronto mordisquean un cable, con los peligros que supone, como se mueren por ahí dentro… Total, que al mecánico corriendo (ya a punto de cerrar) y a desmontar trozos de coche hasta que conseguimos cazarlos. Y como la caja ya estaba rota, los tuvimos que guardar en la caja de plástico de los triángulos, que tiene algún agujero para que entre aire, y esas cosas.

Nos quedaba una última parada, en un Alcampo, y lógicamente ya no me fiaba de dejarlos en el coche, auque la caja sea de plástico duro, así que decidimos dejarlo en las taquillas, que así quedan bajo llave, y en caso de que se escapen no salen de la taquilla. Así que me acerco a Información a preguntar por la taquilla:

– Hola. Por favor, ¿las taquillas?
– Sí, dame.
– Hmmm… – un par de segundos de tenso silencio mientras pienso «a ver cómo te explico yo lo que hay aquí… Bah, qué cojones»- Toma.

Le doy la caja de los triángulos con los ratones, y que haya suerte. Y sí, al volver los ratones seguían ahí.

Y lo de que a los ratones les gusta el queso, es algo que nos han metido por el culete desde pequeños, pero es mentira. Mentira cochina.

Xabarín Club

2009056

Este post va dirigido, sobre todo, a gallegos. Bueno, gallegos, gente del Bierzo, y a todo aquel que haya crecido viendo por las tardes la TVG. Y es que éste era el canal escogido por los niños gallegos para sus meriendas ante el televisor hace unos 15 años, y por mayoría aplastante. Independientemente de que fuesemos o no gallegohablantes, todos veíamos religiosamente el Xabarín Club, por muchos motivos:

– Ponían las series que más nos gustaban. Especialmente Dragon Ball (¡Oh, no, he puesto «Dragon Ball» en el blog! ¡Esto se va a llenar de HOYGANS, como le pasó a Stream!), por supuesto.

– Era un literalmente un club, del que todos éramos socios. Teníamos nuestro carné, con nuestra foto, que nos enviaban debidamente plastificado. Y como socios, podíamos participar en los concursos que regularmente se hacían, y ganar premios.

– El día de nuestro cumpleaños salíamos en la tele. Eran solamente unos segundos, en los que nuestra foto aparecía entre otras 7 fotos, pero era el momento que estábamos esperando desde que habíamos encendido el televisor. Y además, te enviaban una felicitación a casa.

En el siguiente vídeo se puede ver el opening, el momento felicitación de cumpleaños con las fotos, las incitaciones a unirse al club, cortinillas varias… en fin, un chute de nostalgia en toda regla.

Hoy en día, viéndolo en perspectiva, me doy cuenta de la gran labor que hacía el programa en materia de música. Y es que el Xabarín intercalaba las distintas series con gran cantidad de videoclips, casi todos de grupos gallegos, y mayoritariamente de estilos alternativos (folk, rock, bravú…). Y tratándose de grupos tan pequeños, no creo que el programa pusiese esos vídeos a modo de negocio, como nos tiene hoy tan acostumbrados la televisión en general.

Se trataba realmente de una labor de culturización, una base para la apertura musical desde edades realmente tempranas: «O sacristán de Basán», de Rastreros, «Non todo é o que parece», de Aerolíneas Federales, «¿Onde vas, rapaz?», de Siniestro Total, «Estou na lavadora», de O caimán do río Tea, «Qué jallo é», de Heredeiros da Crus… Además, en todos los videoclips aparecía la letra en la parte inferior, en plan karaoke, con lo que las letras de muchas de estas canciones han quedado grabadas a fuego en la memoria de muchos de nosotros.

Y bueno, al final me ha salido un post más nostálgico de lo que esperaba, así que creo que la única forma de despedirlo es ésta.

Un guitarrista

20081215

Guitarrista (tirándome la guitarra): Toma, toca algo. Yo estoy borrachísimo…
ViZkA: Pero no se tocar la guitarra, yo toco percusión…
G: Nada, tú… coge la guitarra y… no sé… toca un rap, o algo.
V: Pero… es que no sé tocar la guitarra, en serio.
G (alejándose): Ya, a mí también me pasaba.

Un guitarrista cuya indentidad no desvelaré, en la fiesta de despedida del Jaraxó

Terminó la Ludus Party 2008

20081212

No terminó hoy, sino el lunes, pero no he sacado tiempo hasta ahora para escrbir sobre el tema. Tampoco me voy a extender mucho, simplemente creo que hay que destacar el tremendo salto que ha dado esta party, puesto que la mejora de las anteriores ediciones a ésta es realmente notable.

Aparte de la velocidad de la red (500 GB en 24 horas… el año que viene tengo que llvar un disco más grande), podemos decir que la party se ha vuelto mucho más completa, por incorporar más charlas y concursos, pasando de estar muy centrada en los videojuegos a abarcar mucho más, con concurso de fotografía, composición musical, 2D, 3D… Y también se ha vuelto más friki, por concursos como el de doblaje (consistente en hacer doblajes al estilo de El Informal) o el de air guitar, o por los desafíos, algo parecido a los logros de la Xbox 360.

Por supuesto he Quakeado, aunque no he encontrado ninguna partida de Quake II y he tenido que conformarme con el Quake III, he participado en el concurso de Air Guitar y en el de doblaje, he probado diversos juegos de consolas y sobre todo he dormido muy poco.

A continuación os dejo el vídeo ganador del concurso de doblaje (no es el mío), que fue todo un éxito en la party:

El Quake II y yo

2008123

Si tuviera que elegir un solo juego de entre todos los juegos de ordenador, no lo dudaría ni un momento. Sería el Quake II. De lejos al que más horas he jugado, y siempre en el mismo mapa, el inmejorable q2dm1.

Hace unos 8 años, mis amigos y yo pasábamos gran parte de nuestro tiempo libre en un ciber, enfrentándonos en este juego una y otra vez. Dado que cada uno tiene sus preferencias en cuanto a controles, y debido a que lleva unos minutos tener configurado cada parámetro, el juego permite la ejecución de scripts, que permiten configurar todos los aspectos del juego de forma casi instantánea. Eso sí, para poder ejecutar el script éste debía estar instalado en el equipo a utilizar, y para ello había quien colgaba su script en una carpeta compartida en red, y había quienes lo llevaban en un disquete. Yo era de estos últimos.

El caso es que el otro día, haciendo hueco en una estantería, decidí retirar unas cuantas cajas de disquetes que, como podréis imaginar, no utilizo desde hace bastantes años. Y entre ellas me encontré con mi disquete del script de Quake 2. Y sí, en aquella época yo ya era un friki, aunque no conociese el término, y mi disquete tenía este aspecto:

Por supuesto, soy consciente de lo horrible de la composición, de la pixelación, y de lo horroroso que resulta el diseño en general. Como véis, el disco estaba ‘»decorado» con el escudo que tenían por aquel entonces los Anaheim Ducks, de los que mi clan, los Ducks, habíamos tomado también los uniformes para personalizar los skins de los personajes.

Pero la estética del disco no es la única frikada. Lo más friki estaba en el interior. Y es que en aquella época yo empezaba a dar mis primeros pasos en programación, con lo que desarrollé un pequeño sistema de instalación del script, que se ejecutaba desde el disquete. Y hoy he rebuscado en mi disco duro hasta encontrar esos archivos, los he grabado en un disquete y he sacado unas capturas para vuestro regocijo.

Lo primero que el programa hacía era pedir una contraseña. ¿Por qué? ¿Quién iba a querer instalarse mi script? ¿Y por qué iba yo a impedirlo? ¿Y de qué servía, si se podía coger de casi cualquier equipo del ciber? Pues ni puta idea, pero hice que el programa pidiese contraseña. Una contraseña que, por cierto, se guardaba en texto plano en otro archivo del disquete. La pantalla de solicitud de contraseña era esta:

El sistema daba 3 oportunidades para escribir correctamente la contraseña. De lo contrario, aparecía el texto ‘ERROR’ en letras enormes y horribles, dibujadas con ASCII, y no dejaba continuar. Si se introducía correctamente, aparecía esta otra pantalla:

Y a continuación daba la opción de cambiar la contraseña (no olvidemos la importancia de que el acceso al script estuviese completamente controlado), y pasaba a la siguiente pantalla. Todo funciona sobre MS-DOS, y no he conseguido sacar capturas de esta pantalla y la siguiente, así que antes que buscar la forma les he sacado fotos:

Tras pulsar ‘Enter’, el script y el skin se copiaban desde el disquete a la carpeta correspondiente del disco duro, y salía esta otra pantalla, que recuerdo que durante unos días tenía sonido, pero acabé quitándolo por no dar tanto la nota:

Pulsaba ‘Enter’ de nuevo, y accedia al Quake. Utilicé este sistema de instalación durante algunos meses, hasta que descubrí Visual Basic. ¡Programar para Windows! ¡Si hacías cuatro cosas y parecía un programa de verdad! Así que, por supuesto, hice una versión más hortera si cabe de mi instalador, esta vez sin contraseña:

Sí, es muy triste, y muy friki, pero no sabéis lo que me he reído al preparar este post, ejecutando los instaladores, revisando el código, que también lo conservo…

Quake is life 😀

Jazz night

20081112

Esta noche he estado en un concierto de Mike Stern, Randy Brecker, Dave Weckl y Chris Minh Doky, como parte del Festival de Jazz de Lugo. Sencillamente increíble.

Y sí, en la foto no se ve nada, pero es lo que hay. Me lo he pasado como un enano (¿realmente los enanos se lo pasan tan bien como para que esta expresión tenga sentido?).