Y al final me compré un iPhone

Creedme, a mí me duele más que a vosotros 🙂

Como ya sabéis los que me seguís, al no encontrar dispositivos que cumpliesen todos los requisitos de lo que busco en un móvil he tenido que ir renunciando a varias cosas por el camino, como la pantalla pequeña, la batería intercambiable, el Dual SIM o la ranura para MicroSD. Pero hay dos cosas a las que no puedo renunciar:

  • Las actualizaciones de seguridad: Hoy en día es de extrema importancia tener un móvil con actualizaciones de seguridad. Un dispositivo en el que tenemos accesibles todo tipo de datos y comunicaciones personales, desde el que hacemos compras online y con el que gestionamos nuestras cuentas bancarias no puede estar ejecutando un sistema operativo desactualizado. ¿A que no entrarías a tu banca online desde Windows XP, que ya no tiene soporte, ni dejarías de instalar las actualizaciones de Flash en un ordenador desde el que vayas a hacer compras con tu tarjeta? El motivo es el mismo: sin actualizaciones, las vulnerabilidades no se corrigen, y estás a merced de los atacantes. Y ahora no solo te atacan cuando instalas software de origen dudoso, sino que pueden hacerlo en cualquier popup publicitario de cualquier web, sin que puedas protegerte por ti mismo. Sí, puedes rootear, instalar un firewall muy restrictivo y todo lo que quieras, pero la inversión de tiempo será muy alta y si tu sistema es un coladero seguirá siendo inseguro.
  • La duración de la batería: El Nexus 6P es de los pocos dispositivos actuales del mercado que cumple con el punto anterior, ya que las actualizaciones de Google llegaban cada mes puntualmente. Pero la batería, como comentaba en el anterior post, era un desastre: En 12 horas me quedaba sin batería aunque no lo hubiese utilizado apenas. Un vistazo rápido a los porcentajes del consumo de batería no dejaba lugar a dudas: alrededor del 40% de la batería era consumida por “Android OS” y “Sistema Android”. Por lo tanto, no es que estuviese viciada: es un problema del consumo del sistema operativo. Y la verdad, tener que estar cargando el móvil 2 veces al día como mínimo es un coñazo. Y si me iba de viaje aún peor: tenía que andar con el cargador portátil a cuestas. Así que cuando se estropeó y Amazon me ofreció devolverlo, me deshice de él sin dudarlo.

Entonces pensé que no quedaba ninguna alternativa en absoluto, pero me di cuenta de que no había tenido en cuenta los demás sistemas operativos. Valoré Windows e iOS, pero el escaso catálogo de aplicaciones del primero es desolador, así que no es una opción real. Por tanto iOS no era una posible opción a escoger, sino que era la única que me quedaba… así que me compré un iPhone.

Sigo pensando de Apple lo mismo que he repetido tantas veces: Sus productos son insultantemente caros y es vergonzosa la obsesión que tienen con pensar por sus usuarios. Y ya no hablo de la famosa eliminación del minijack de audio, sino de tantas otras cosas:

  • Sí, tiene bluetooth, pero no vas a poder usarlo para enviar archivos. ¿Para qué podrías querer enviar archivos por bluetooth? Eso es taaaan de pobres…
  • Sí, tiene NFC, pero solo lo puedes usar para Apple Pay. ¿No ves que solo lo ponemos para poder ganar más dinero?
  • No, hombre, ¿para qué podrías querer carga inalámbrica? Haznos caso a nosotros, que para eso somos Apple: no quieres carga inalámbrica. Repite con nosotros “No quiero carga inalámbrica”

Aparte, he descubierto cosas ridículamente no configurables:

  • No hay forma de que no se vea el último caracter escrito de las contraseñas
  • No se puede configurar el tiempo que se posponen las alarmas (9 minutos sí o sí, o app de terceros)
  • No se puede configurar un teclado con la fila de números fija
  • No se puede escoger el navegador por defecto

Y reconozco que la cosa ha avanzado: han cogido cosas buenas de Android, como la barra de notificaciones, son menos restrictivos con las apps de lo que eran hace unos años… y siguen siendo dispositivos con una vida útil muy superior a la media de Android (y exageradamente superior si consideramos “vida útil” el tiempo que el dispositivo se mantienene actualizado), pero aún así no me iría a iOS si no fuese por la situación antes expuesta.

Todavía puede ser que no me adapte a iOS y venda el iPhone, pero sinceramente espero que no suceda. La idea de estar unos cuantos años tranquilo con el mismo dispositivo es realmente tentadora.