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Migrando feeds y elementos destacados de Google Reader a The Old Reader

20130331

Bueno, tochaco inside.

Aunque, como puse en la actualización de este post, al final no me paso a The Old Reader, al menos por ahora, sí había hecho el proceso de migración. Como la parte de migrar los elementos destacados ha sido un poco liosa, he decidido escribir un post con las instrucciones para quien pueda estar interesado. Es posible que existiese alguna alternativa más sencilla, pero yo no la he encontrado, así que éste es el proceso que yo he seguido, que se divide en dos partes: migrar los feeds, y migrar los elementos destacados.

Migrar los feeds

Éste proceso es el más sencillo, y para muchos será el único a realizar, en caso de no tener o no querer migrar los elementos destacados. Los pasos que he seguido son:

– Descargar el archivo de datos de Google Reader desde Google Takeout. Nos dará la opción de descargar también los datos del resto de servicios, pero solamente necesitamos los de Google Reader. Una vez descargado lo descomprimiremos en nuestro equipo.
– Ir a la opción ‘Importar’ de The Old Reader donde se nos pide que seleccionemos un archivo OPML. Escogeremos el archivo subscriptions.xml que se encuentra en la carpeta ‘Google Reader’ del archivo que nos hemos descargado en el paso anterior.

A continuación solo queda esperar a que la importación se haga. Ahora mismo están muy saturados, y me refiero a mucho de verdad. Tanto como que hace una semana tras solicitar la importación el sistema me informó de que tenía 30668 personas delante de mí en la cola para la importación. 24 horas después, quedaban 30630. Ayer creo recordar que tenía delante algo más de 18000, y hoy directamente sale un mensaje diciendo que están muy saturados y que tardará, pero sin dar más información. Vamos, que si queremos migrar importando los feeds tenemos que tomárnoslo con calma. Pero bueno, tenemos hasta julio.

Migrar los elementos destacados

Uno de los archivos que se encuentran dentro del archivo de datos de Google Reader que descargamos antes se llama ‘starred.json’ y contiene, como ya imagináis, los elementos destacados, es decir, esos que hemos marcado con una estrella por el motivo que sea.

Para hacer la migración me he basado en esto que, aunque está pensado para migrar entre dos cuentas de Google Reader y utiliza opciones que ya no existen, me dio la idea de la suscripción a los propios elementos para luegos marcarlos como destacados (en The Old Reader se llaman ‘Me gustan’, pero no tiene que nada que ver con Facebook). Sobre el proceso a seguir, en mi caso no tengo muchos elementos destacados (menos de 100) con lo que el proceso ha sido bastante llevadero, pero para quien tenga muchos puede ser bastante tedioso, o mucho, o incluso inviable.

Esto es lo que yo he hecho:

  • Hacer públicos los elementos destacados desde Google Reader, si no lo son ya: vamos a las opciones de Google Reader, pestaña ‘Carpetas y etiquetas’ y hacemos clic en el icono de RSS situado a la izquierda de la palabra ‘privado’ en la línea ‘Tus elementos destacados’. De este modo, el icono cambiará de color gris a naranja, y aparecerán varias opciones a la derecha.
  • Suscribirnos a nuestro feed de elementos destacados: de entre las opciones que han aparecido en el punto anterior, abriremos ‘ver página pública’. Copiaremos la dirección del feed RSS que se nos facilita, y nos suscribiremos a él desde ‘The Old Reader’, añadiéndolo como cualquier otra suscripción.
  • Marcar los elementos en The Old Reader: debajo de cada elemento tenemos un botón llamado ‘Me gusta’ que es el equivalente a la estrella de Google Reader. Pulsaremos el botón para cada uno de ellos. Eso sí, nos daremos cuenta de que solamente podemos ver los últimos 20 elementos (una de las diferencias que decía en mi post, ¿recordáis?). Ahora viene la chapucilla para llegar a los siguientes elementos 🙂
  • Quitar la estrella a los últimos 20 elementos con estrella desde Google Reader: dado que estos elementos ya los hemos añadido a nuestra colección de ‘Me gustan’ en The Old Reader, ya no necesitamos que sigan marcados en Google Reader. Por tanto, les quitamos la estrella para que desaparezcan del feed RSS de los elementos destacados.
  • Resuscribirnos al feed de elementos destacados con una URL diferente: Como los elementos que hemos dejado en el feed ya estaban allí cuando nos suscribimos a él desde The Old Reader, por mucho que esperemos éste nunca nos permitirá verlos, ya que realmente no hay elementos nuevos en el feed. Al menos, esa es mi conclusión tras ver que pasadas 24 horas seguía sin ver ningún elemento nuevo. Lo siguiente que probé fue desuscribirme y suscribirme de nuevo, pero The Old Reader ya conoce ese feed, por lo que seguirá sin mostrarnos los elementos antiguos: veremos solamente los 20 que ya hemos marcado como ‘Me gusta’. La solución-chapucera-pero-que-funciona es modificar la URL del feed, pero de modo que siga apuntando al mismo feed, claro. ¿Cómo hacerlo? Yo lo he hecho así:
    La URL de nuestro feed de elementos destacados de Google Reader tiene este aspecto:

    http://www.google.com/reader/public/atom/user%XXXXXXXXXXXXXXXXXXXX%2Fstate%2Fcom.google%2Fstarred

    En lugar de las X tendréis un código que apunta al feed de cada uno. Añadiremos al final ‘?n=21’ sin las comillas, de forma que nos quede algo así:

    http://www.google.com/reader/public/atom/user%XXXXXXXXXXXXXXXXXXXX%2Fstate%2Fcom.google%2Fstarred?n=21

    Teóricamente, el argumento que hemos añadido debería configurar el número de elementos del feed a cargar. (es decir, que si pusiésemos ‘n=500’ debería cargar 500 elementos), pero no funciona en The Old Reader, ya que no carga más de 20 (¿recuerdas?). Ponemos un número mayor de 20 porque si ponemos uno inferior, The Old Reader sí lo tendrá en cuenta, mostrándonos menos feeds de los deseados.

    Por tanto, anulamos la suscripción a nuestro anterior feed de elementos compartidos, y nos suscribimos con la nueva URL, de forma que se mostrarán los siguientes 20 elementos destacados.

  • Repetir los tres puntos anteriores hasta haber marcado como ‘Me gusta’ todos los elementos destacados: ¿recordáis que os comentaba que el proceso podía ser muy tedioso, e icluso inviable? Ésta es la peor parte. Con mis algo menos de 100 elementos «solo» he necesitado 5 vueltas para tenerlos todos marcados. Quien tenga 200 necesitará 10 vueltas, y hay quien tiene miles, con lo que quizá quiera plantearse otras opciones. Todo depende de lo optimista que sea cada uno respecto a encontrar soluciones, y del tiempo que pueda dedicar a esto.

Por mi parte, espero que esta información sea útil a alguien, y así se ahorre hacer las pruebas que he ido haciendo yo hasta conseguir importar mis elementos destacados.

Actualización 06/04/2013: La importación de elementos ha terminado hoy, así que ha tardado casi 2 semanas en completar la cola de 30668 usuarios. Todo parece estar bien. Eso sí, debemos tener en cuenta que en el archivo que hemos importado no va la información de elementos leídos y no leídos, con lo que tendremos miles de elementos no leídos, que no coincidirán con los que pudiésemos tener en Google Reader previamente. Pero bueno, teniendo en cuenta que la importación tarda dos semanas, no iban a coincidir en cualquier caso, salvo que pasásemos 2 semanas in leer feeds 🙂 Así que en ese momento lo mejor es terminar de leer lo que quede en Google Reader, marcar todo como leído en The Old Reader y seguir desde ahí.

El cierre de Google Reader: valorando alternativas

20130325

¿Os acordáis de cuando escribí un artículo hablando de Google Reader? Qué jóvenes éramos, ¿eh?

Como ya sabréis todos a estas alturas (o al menos todos los que utilizáis este servicio), Google ha anunciado el cierre de Google Reader para el próximo 1 de julio. Eso significa que hay que migrar a otro servicio cuanto antes. No se trata simplemente de migrar antes del 1 de Julio para no quedarnos sin servicio, sino que, al menos en mi opinión, la migración debe empezarse cuanto antes para poder ir probando ya las diferentes alternativas.

En mi caso, después de leer bastante sobre las diferentes alternativas, me decidí a probar 3 entre las que escoger: Feedly, Bloglines y The Old Reader.

De Feedly no me gustó la interfaz, aunque es realmente cómodo que no sea necesario migrar los feeds ni registrarnos, sino que solamente necesitamos acceder con nuestra cuenta de Google, y todos nuestros feeds estarán allí. De todas formas, dicen que es porque Feedly lee los feeds directamente de la API de Google Reader, aunque están preparando la suya propia para cuando Google Reader cierre. Es de suponer que les dará tiempo, pero el hecho es que ahora mismo no es una alternativa real.

Tampoco me gustó la interfaz de Bloglines (de hecho, es la que menos me gustó de las 3, y con mucha diferencia). Además hay que registrarse e importar los feeds manualmente.

No digo que la interfaz de estas dos opciones sea mala, sino que simplemente no es lo que busco, ya que yo no quiero evolucionar, sino seguir teniendo lo que tenía hasta ahora. The Old Reader es exactamente eso. Se accede con la cuenta de Google, aunque los feeds han de importarse manualmente, y tiene la misma interfaz que Google Reader. Entonces, ¿es exactamente igual a Google Reader? Bueno, no, pero casi, ya que pretende ser un clon de éste. Éstas son las principales diferencias que he encontrado:

  • La velocidad de actualización deja bastante que desear: mientras que en Google Reader la actualización de nuevos elementos en los feeds era prácticamente inmediata, aquí los feeds tardan varias horas en actualizarse. Quizá sea por la avalancha de usuarios que están recibiendo estos días tras la noticia del cierre de Google Reader, pero esa es mi experiencia.
  • Se recupera el feed de elementos compartidos: Esta opción, que eliminaron hace un tiempo en Google Reader, nos permitía ir marcando los elementos que queríamos compartir según los íbamos leyendo, y éstos eran añadidos a un feed RSS. Después cada uno podía utilizar el Feed RSS como más le interesase, claro. En mi caso, había un apartado en la parte derecha del blog (que podré recuperar próximamente) que se titulaba ‘lecturas recomendadas’, y que no eran más que mis elementos compartidos de Google Reader.
  • Cuando nos suscribimos a un nuevo feed, solamente podemos leer las últimas 20 entradas: No carga entradas más antiguas, salvo que estuviésemos suscritos de antes.
  • No tiene aplicación para móvil: En este caso concreto a mí no me afecta, ya que leía feeds diferentes en el móvil y en el ordenador. Por tanto, ahora utilizaré The Old Reader en el ordenador y otro (aún no sé cuál) en el móvil. De todas formas creo que es un punto importante, y que me consta que es lo que hace que muchas personas descarten esta opción.

A pesar de los contras, hasta nuevo aviso me quedo con The Old Reader. En los próximos días os contaré en detalle cómo ha sido el proceso de migración de los feeds y de los elementos destacados, ya que seguro que le interesa a más de uno.

Actualización: Era demasiado bonito para ser verdad. Me he dado cuenta de una diferencia más entre Google Reader y The Old Reader que hace que tenga que descartar a The Old Reader como sustituto, al menos por ahora: No se puede configurar la lista de feeds para que se listen solamente los que contienen elementos no leídos.
Me gusta leer los feeds de forma independiente. Es decir, no leo mezclados los elementos de los distintos feeds a los que estoy suscrito, sino que leo juntos los artículos de cada feed, y cambio a otro feed cuando me conviene. Actualmente estoy suscrito a unos 175 feeds, de los que bastantes se actualizan con muy poca frecuencia, pasando en muchos casos meses entre artículo y artículo (como en este blog, vamos). Por lo tanto, resulta muy poco práctico trabajar con una lista de feeds en la que casi nunca vamos a acceder a una gran parte de ellos. En Google Reader yo había escogido que se mostrasen en la lista solamente los actualizados, de modo que sabía en cuáles tenía algo que leer. Una vez leídos los elementos de un feed, al cambiar al siguiente el feed cuyos elementos estaban ya leídos desaparecía de la lista.

Así que al final esperaré unos meses a ver qué nuevos agregadores RSS se presentan, ya que apuesto a que ha de aparecer alguno que cubra fielmente el hueco de Google Reader antes o después. Eso sí, no me gustaría tener que esperar al último momento, así que me pongo como fecha límite para mi espera el 1 de junio, un mes antes del cierre de Reader.

Tragedia digital

20120815

Hace aproximadamente un mes que mi disco duro principal (un Seagate modelo ST3750330AS) murió. Ese día al levantarme vi que el ordenador se había reinciado durante la noche, y que mostraba un error de que no se podía arrancar desde el disco. Como tenía que ir a trabajar lo apagué, confiando en que al volver a casa y abrir la caja algún cable se habría soltado.

Pero no, al abrir la caja todo parecía correcto. Hace un tiempo que tengo un dock para discos SATA internos, así que la siguiente prueba fue comprobar si, aunque el disco no arrancaba, los datos estaban accesibles. Y tampoco hubo suerte: El equipo reconocía que se había insertado un disco, pero no podía acceder a él. Eso sí, el disco giraba, y no hacía ningún ruido raro, así que no parecía un problema físico. Vamos, que el disco más que muerto estaba zombie. Un amigo con más experiencia en recuperación de datos de discos duros le echó un ojo también, y llegó a la misma conclusión. Por lo tanto, el problema a priori podría venir de dos sitios:

– La PCB, que es la parte verde que está pegada al disco, donde van los circuitos, los chips y los conectores
– El firmware, que va en uno de los chips que están en esa placa

Hace unos años el problema habría sido sencillo de resolver, llegados a este punto: buscar en ebay alguien que vendiese el mismo modelo de disco duro, comprarlo e instalar la PCB de ese disco en mi disco. Hoy en día, y sin que yo haya encontrado una explicación razonable para ello que beneficie al consumidor, los discos duros (al menos Seagate, y por lo que sé también WD) llevan un firmware casi personalizado. Es decir, que aunque en la etiqueta diga que lleva cierto firmware, el firmware de otro disco igual, que tenga el mismo firmware en la etiqueta no sirve.

Dado que la cosa se complicaba, decidí que quizá era mejor tirar de backup y dar por perdido ese disco. Aunque solamente tenía backup de unos 30 GB de los 750 que tenía el disco, en esos 30 GB estaba todo lo más importante, y además era relativamente reciente, menos de un mes antes. Total, que cojo otro disco que tenía por casa, instalo Windows, drivers y software básico y voy a abrir el backup para recuperarlo. Y me encuentro con que está corrupto.

Llegados a este punto he de decir que mi backup no era nada profesional: Un archivo ZIP con los datos que necesitaba conservar. Eso sí, por suerte lo guardé en dos discos duros separados, por si se corrompía. Estaba yo regocijándome de lo listo que había sido tomando esa medida, y de cómo me había adelantado a los acontecimientos, cuando comprobé que el backup estaba corrupto también en el otro disco. Obviamente no es que se hubiese corrompido en ambos discos, sino que generé corrupto el archivo ZIP, y de ahí lo copié a los dos discos. Ahí sí me quedé blanco. Mis datos más importantes estaban en 3 sitios a la vez, y no podía sacarlos de ninguno de ellos: documentos, fotos… y mi backup anterior era de más de un año antes.

Cuando conseguí reaccionar busqué posibles soluciones para poder reparar mi disco. La opción obvia es una compañía profesional de recuperación de datos, pero estamos hablando de cientos de euros en el mejor de los casos, así que aparté esa posibilidad, por si encontraba alguna otra. Entonces descubrí PCB Solution. Por 50 dólares (en el caso de mi disco, porque he visto que varía según el modelo) ofrecen un servicio por el que se les envía una PCB estropeada, y ellos extraen el firmware, lo vuelcan en una nueva PCB y la envían de vuelta. Aunque había leído por internet que con mi modelo de disco duro el problema suele ser el firmware, había una posibilidad de que se tratase de la PCB, y el precio me pareció suficientemente bajo como para intentarlo, teniendo en cuenta el coste de una recuperación de datos profesional, y que solucionar el tema del firmware desde casa es cuanto menos complicado.

Tras enviar mi PCB a Canadá (6.81 Euros por Correos, certificado y con acuse de recibo) me centré en intentar recuperar algo de mi backup. Durante varios días probé gran cantidad de herramientas, como Zip2Fix o Zip Repair, pero solamente conseguí extraer unos 30 archivos, y no precisamente de los más importantes. Y mi gran sorpresa llegó cuando, después de haber probado tantas aplicaciones específicas, leí que la funcionalidad de reparación de WinRar no lo hacía de todo mal. «Por probar que no quede», pensé, y me descargué la versión shareware. Lo puse a reparar el archivo y, para mi sorpresa, empezó a procesar archivos que los otros programas ni habían llegado a ver. A los pocos segundos de haber empezado, los archivos recuperados se contaban por miles. Y efectivamente, al terminar había recuperado casi todo mi backup, a excepción de un par de archivos que además estaban en backups anteriores.

Ayer llegó de vuelta la PCB desde Canadá. Me enviaron, perfectamente empaquetadas, tanto mi PCB como la nueva PCB con el firmware transferido. Cuando pedí la placa sabía que la estadística estaba en mi contra, y que lo más probable era que se tratase de un problema de firmware, y no de placa. Y perdí. Efecticamente ha de tratarse de un problema de firmware (o algo físico, pero no detectado, en el disco en sí), porque el disco se comporta exactamente igual con la nueva PCB. Sea como sea, se trata de una recuperación compleja/costosa, y lo más importante lo he recuperado del backup, así que por ahora me quedo así. Hay que mirar el lado bueno: Me he deshecho de un montón de archivos que mi Síndrome de Diógenes digital me forzaba a conservar 🙂

‘Friki’ entra en la RAE

20120624

Aunque la entrada va de terminología, esta vez no voy a entrar en pedanterías, o al menos no más de lo normal. Simplemente me ha parecido que, dado el blog en el que escribo, debía hacerme eco aquí de la inclusión de ‘friki’ y ‘blog’ en el diccionarío de la RAE.

No son las únicas, sino que con ellas se han reconocido otras palabras tecnológicas, como ‘USB’, y otras más humanas, como ‘culamen’ o ‘canalillo’. Pero, señores, todo esto seguirá siendo insuficiente mientras no nos digan cómo se pronuncia la arroba.

Motorola Razr Maxx

20120615

Ha pasado ya casi año y medio desde que me pasé a Android adquiriendo una HTC Desire. Y echando la vista trás me doy cuenta de lo que ha cambiado mi opinión en relación a muchas de las cosas que escribí en ese artículo. Por ejemplo, de las 6 aplicaciones que consideraba básicas solamente sigo utilizando 2 de ellas, ya que las demás las he sustituído por alternativas mejores.

El caso es que el mundo de la telefonía móvil se mueve y evoluciona muy rápido, más aún que la media de la tecnología, a mi modo de ver, y con el tiempo necesité solucionar los problemas de espacio que tiene la HTC Desire, para lo que instalé CyanogenMod, una ROM no oficial con un rendimiento muy contrastado, funciones adicionales y que utiliza mucha gente en todo el mundo. Esto le dio una nueva vida a la HTC Desire, pero no hacía que yo, como buen friki, dejase de mirar con ojos golosos los nuevos terminales Android que iban saliendo al mercado.

Hace unos días me encontré con que Yoigo, a través de su tan criticado Plan Renuevo, me ofrecía el Motorola Razr Maxx, que para mí es el mejor teléfono del mercado, a un precio más de 100 Euros inferior al que cobran por el mismo terminal para portabilidades, cuando suele ser al revés. Y sí, lo tengo en mis manos desde hace algo más de una semana, y la verdad es que no me ha defraudado.

Quien esté interesado, puede ver las características completas aquí. Para los demás, simplemente decir que los puntos principales en los que he salido ganando, dejando aparte potencia, han sido pantalla, batería y espacio:

  • Pantalla, porque he pasado de una LCD con la que no veía nada al sol a una Super AMOLED, que además de verse fantásticamente al sol, ofrece unos colores impresionantes. Quizá llegue a falsear un poco los colores, ya que tiene cierto tono verdoso, algo común en las AMOLED, pero en mi opinión vale totalmente la pena en comparación.
  • Batería, porque sus 3300 mAh son uno de los principales reclamos del terminal (de ahí viene la coletilla «Maxx»), haciendo que después de un uso normal durante todo el día llegue a casa por al noche y tenga todavía la mitad de la batería disponible. Mi uso normal consiste en 1 hora de GPS+música por la mañana al hacer deporte, entre 2 y 3 horas de navegación por internet/twitter/etc. a lo largo del día, datos conectados permanentemente, bluetooth encendido permanentemente también (conectado al coche unos 40 minutos diarios de media), y algún juego ocasional.
  • Espacio, porque una de las grandes limitaciones de Android (aunque va perdiendo importancia con los nuevos terminales) es el hecho de que las aplicaciones han de instalarse en la memoria interna. Sí, se puede mover parte (gran parte en muchos casos) a la MicroSD, pero siempre se queda parte en la memoria interna. Cuando tienes varios GB, como me pasa ahora, no supone un problema, pero cuando tienes alrededor de 150 MB, como en la Desire, la cosa cambia.

Además, se trata de un aparato muy resistente (mirad esto y esto). Así que pincipalmente escribo este post para compartir con mis lectores, si es que me queda alguno todavía, lo contento que estoy con el cacharro, y para recomendarlo, a la espera de ver cómo se comporta con el paso de los meses.

Gente madura

2011087

Hace un rato me han presentado a un linuxero, camiseta de Debian incluída. Extracto de la conversación:

Linuxero: Y mi jefe montó un servidor Apache+PHP+MySQL sobre Windows, y claro, hacías clic en un enlace y… (15 segundos con cara de expectación) tras este tiempo cargaba. Así que le dí el CD de instalación de Debian y empecé a decirle «apt-get install apache», «apt-get install php»…

Yo: Pero hombre, algo estaría mal, se puede montar un servidor web sobre Windows con un rendimiento muy aceptable.

Linuxero: … joder, te creía más maduro con 27 años.

Yo (flipando): ¿Perdón?

Linuxero: Sí, que empieces este flame ahora… de lo de Windows… te creía más maduro.

A cuadros. Al final, tras darle argumentos, se ha largado cabreado.

Instalando Ubuntu en el EeePC 901

20110722

¿Os acordáis de cuando compré el EeePC? Parece mentira que hayan pasado ya casi 3 años. Así que, igual que hace un par de añitos lo personalicé por fuera, ya me iba tocando ponerlo a punto internamente. Y ya que ayer estaba enfermo (como suelo hacer en vacaciones) y no podía salir de casa era la ocasión perfecta para dedicarle tiempo al cacharro.

Tras probar varias distribuciones, como Xubuntu o Linux Mint, descubrí que la opción más compatible y rápida era la versión «normal» de Ubuntu, con lo que me quedé con esa. El EeePC 901 tiene dos discos, de 4 GB y 16 GB, siendo el de 4 más rápido, por lo que instalé en ese disco la partición del sistema, dejando el otro disco para /home.

A continuación, a personalizar las cosas a mi gusto:

– Desinstalar Unity, que además de no parecerme funcional ralentiza extremadamente el sistema.
– Instalar aplicaciones importantes: Virtualbox, Gnome Do, Gimp, Ubuntu Tweak, Chromium, VLC
– Configurar firefox instalando Tiny Menu y el tema Classic Compact para maximizar el espacio disponible en pantalla. Y se nota mucho, ya que Firefox queda así después de esta configuración.
– Instalar Jupiter para controlar el equilibrio rendimiento/ahorro de energía, como hacía en Xandros.
– Configurar los iconos del escritorio (por defecto viene vacío), el fondo y la barra de tareas (he dejado solamente una).

Finalmente el escritorio ha quedado así (clic para ampliar):

Haz clic para ampliar

Instalar Ubuntu Linux en un portátil HP con 4 particiones primarias

2011023

No suelo poner cosas de éstas por aquí, pero como es mi blog y hago lo que me da la gana, y es una información que no he encontrado por ahí, y que creo interesante compartir, pues la publico aquí.

Hace poco me compré un portátil nuevo. Como me he dado cuenta que el principal uso que le doy al portátil es el de ver películas y series (no el único, por supuesto, pero sí lo uso varias veces a la semana para eso) decidí que debía comprarme un portátil de 17 o 17,3 pulgadas. Tras mucho comparar y rebuscar, me decidí por un HP Pavilion dv7-4160, que sin bien no es superpotente, ya que es un i3, es bastante equilibrado y entraba en mi presupuesto:

Pues bien, me disponía yo a instalar Ubuntu en el portátil cuando descubrí que el portátil viene de fábrica con 4 particiones primarias, que es el máximo que se puede tener en un disco. Para poder tener más de 4 particiones hay que crear una partición extendida, dentro de la cuál se pueden crear particiones lógicas, pero la partición extendida también cuenta para las 4 particiones, con lo que tal como viene el portátil no se pueden crear nuevas particiones, hay que cargarse algo. Yo no quería perder funcionalidades, como la posibilidad de restaurar la imagen de Windows si fuese necesario, así que busqué en foros, descubriendo que es habitual que los Pavilion vengan así, y en todas partes dicen que hay que cargarse una de la particiones. Como norma general, recomiendan cargarse la de restauración, ya que se pueden crear unos discos de recuperación (que a mi modo de ver deben crearse en cualquier caso en los primeros días, y guardarse a buen recaudo), pero a mí no me acababa de convencer lo de cargarme funcionalidades que podría echar de menos algún día.

Las particiones que tenía son las siguientes:

  • /dev/sda1: Una partición NTFS con la etiqueta ‘SYSTEM’ de 199 MB
  • /dev/sda2: La partición del sistema operativo, que ocupa casi todo el disco
  • /dev/sda3: La partición de recuperación, partición NTFS con la etiqueta ‘RECOVERY’ de 20.88 GB
  • /dev/sda4: Una partición FAT32 con la etiqueta ‘HP_TOOLS’ de 103.02 MB

Tras hacer varias pruebas conseguí tenerlo todo funcionando, así que dejo aquí los pasos que seguí para ahorrarle a alguien horas de creaciones, borrados y resturaciones de particiones:

  • Hacer una imagen de /dev/sda2 para poder restaurarla después. Yo he utilizado SystemRescueCD, concretamente la utilidad partimage. Podéis encontrar información detallada sobre cómo hacer el backup en este artículo.
  • Eliminar la partición /dev/sda2, de la que acabamos de hacer un backup, y crear en su lugar una partición extendida. Dentro de la extendida, crear una partición lógica NTFS al principio de la partición, que vamos a utilizar para el sistema, una partición ext4 para Ubuntu y una partición swap. Los tamaños, a gusto de cada uno. Solamente debemos tener en cuenta que la partición NTFS debe tener suficiente espacio para restaurar la imagen que hemos creado antes. Si queremos más particiones no debería haber problema, pero yo no lo he probado. Todas estas operaciones se pueden hacer con GParted, que viene en el SystemRescueCD y en CD de Ubuntu.
  • Restaurar la imagen que hemos creado en el primer paso en la partición lógica NTFS creada en el segundo paso. Lo podéis hacer con partimage, que es el que hemos utilizado en el primer paso.
  • Arrancar el equipo. Éste detectará que hemos hecho cosas raras y hará unas gestiones para reparar el aranque de Windows. Tras estas operaciones tendremos Windows 7 arrancado.
  • Instalar Ubuntu con normalidad en la partición ext4 creada en el segundo paso.

Una vez terminado el proceso, tendremos Grub instalado para escoger el sistema a arrancar en cada momento. Ahora algunas consideraciones:

  • Las herramientas de diagnóstico siguen siendo accesibles desde el menú al que se accede pulsando ESC durante el arranque, pero para acceder al sistema de recuperación tendremos que hacerlo desde una de las entradas creadas automáticamente por Grub, y que por defecto se llama ‘Windows Vista (loader) (on /dev/sda3)’
  • Como derivado de lo anterior, si nos cargamos Grub no podremos acceder a la partición de recuperación del sistema para restaurarlo. Es más una molestia que un problema, ya que es fácil recuperar Grub, pero el que avisa no es traidor 🙂
  • Si decidimos restaurar el sistema con la herramienta de recuperación, dicha herramienta se lo carga todo. Es decir, no se limita a recuperar Windows en la partición en que éste se encuentre sino que nos deja el equipo como venía de fábrica, con sus 4 particiones primarias.

Dese aquí simplemente intento contar mi experiencia por si a alguien le es útil, pero como podréis imaginar no puedo ofrecer ninguna garantía de que el proceso funcione en vuestros equipos. En cualquier caso, espero que le sea útil a alguien.