Vacaciones Santillana
20080421
Este fin de semana íbamos a ir al Extremúsika. Al final no pudimos ir, y de la que nos hemos librado. El caso es que habíamos pensado en ir a Teruel, para comprobar si existe, o si hay antimateria, o quién sabe qué, pero nos quedamos a medio camino, en Santillana del Mar, Cantabria.
La verdad es que hemos aprovechado el tiempo. Hemos visitado el zoo, con sus monos curiosos, sus penes acuáticos y sus extrañas criaturas salidas de alguna historia tipo “El viaje de Chihiro”. Un zoo con demasiadas aves para mi gusto, ya que acaba uno un poco cansado de ver patos, palomas y gallinas, pero muy interesante en general.
También estuvimos en el Museo de Altamira y su “neocueva” (suena muy cyberpunk, pero es simplemente una reproducción de la cueva original, que no se puede visitar así por las buenas), que me dejó un poco indiferente, aunque el museo en líneas generales es interesante. Y hablando de museos, en Santillana visitamos el Museo de la tortura, que es más heavy que una antesala del infierno diseñada por Gigatrón.
Y como un viaje no estaría completo sin un WTF, nos encontramos con esta maravilla, digna del Todo a Cien oriental más refinado:

Sí, lo estáis viendo bien. Es una vaca pintada a modo de coche sobre campo. ¿Por qué? Eso me pregunto yo. Si es que hoy en día cualquier cosa es creatividad…

Soy fumador. De esos que nos gusta fumar, y esas guarradas. Y desde hace unos cuantos años, venía fumando una marca llamada Krüger. Digo ‘venía’ porque, aunque aún lo hago, no podré seguir fumando freddys durante mucho más tiempo. Y es que parece ser que la empresa canaria que hacía Krüger fue comprada por otra empresa que decidió retirar las marcas que vendían poco, y Krüger estaba entre ellas. Y bueno, realmente es cierto que se vendía poco. De hecho, yo lo compraba fuera de Lugo porque aquí me costaba mucho encontrarlo. Un día mi estanco dejó de traerlo y me tuve que buscar la vida.

Bueno, he estado un poco desconectado estos días, ya que la semana pasada actualicé el ordenador (era muy triste que incluso el 