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Actualizando de nuevo el tortuguero de Funky

20130520

Quizá algunos recordéis que hace un tiempo amplié el tortuguero de Funky, al habérseme quedado pequeño. Aunque estaba satisfecho con el resultado, lo que inicialmente calculé que sería una pequeña molestia se convirtió en algo más. Dado que el tortuguero era una estructura que se metía dentro del acuario original, se creaba una doble pared de vidrio lo que, además de restar espacio a Funky y ser más difícil de limpiar por tener que desmontarlo, hacía que se juntase un montón de basura entre la doble pared (restos de comida, excrementos de Funky…) que no llegaban al filtro.

Hace unos meses me mudé y con la mudanza apareció un nuevo problema: algas en suspensión. Son demasiado pequeñas para que el filtro pueda deshacerse de ellas, y los productos antialgas, aparte de ser química que podría ser perjudicial para Funky, no son muy efectivos. Y el problema era cada vez peor: últimamente desde que cambiaba el agua hasta que estaba completamente verde pasaban menos de dos semanas. Y el agua tenía tal densidad de algas que no podía ver a Funky si no se acercaba al cristal.

Por tanto, tenía dos problemas que requerían de sendas soluciones. Para el primer problema la solución era obvia: construir un nuevo añadido para el acuario, que sustituyese al que había construído en la anterior ocasión, pero corrigiendo los errores. Para el segundo problema, después de mucho investigar, decidí que la mejor opción era hacerme con un UV-C, un aparato que aplica radiación ultravioleta al agua para matar las algas.

La ampliación del acuario

El principal problema de la ampliación original era el doble cristal, por lo que en este caso debía construír un módulo que se sujetase sobre los bordes superiores del acuario. Después de darle algunas vueltas y calcular las medidas, compré los materiales: vidrio de 5 mm de grosor cortado a medida y silicona Olivé V-01, especial para acuarios. Y a montar:

Una vez tenía la estructura, preparé la plataforma y la rampa:

Y listo:

¿recordáis lo que comentaba al principio del post de las algas y el agua verde, ¿verdad? Pues el agua que veis en la imagen está así tras hacer un cambio parcial del 40%. Pero luego nos ocuparemos de eso.

En cualquier caso, con este nuevo módulo se elimina el doble cristal, con lo que se gana en limpieza y en espacio. También la plataforma es algo más grande, al cubrir todo el ancho del acuario. Y además aproveché para hacer la rampa más corta, ya que la anterior era mucho más larga de lo necesario y estorbaba a Funky.

El UV-C

Estaba claro que necesitaba algo para las algas, así que adquirí el JBL Aquacrystal UV-C de 5W en Zooplus, después de ver los comentarios de otros compradores, que hacían que el producto pareciese casi mágico.

Se trata de un elemento que se coloca tras la salida de agua del filtro, y antes de que ésta vuelva al acuario, aplicándole la radiación (sin que salga del compartimento, ya que es perjudicial para los ojos y la piel). Así, el filtro se ocupa de retener la suciedad, y el UV-C se carga las algas. Y estoy realmente satisfecho con su funcionamiento. Juzgad vosotros mismos en base a la evolución del agua desde su instalación.

Partimos de esto, para no ponérselo fácil:

6 días después ya estaba así:

Y con 4 días más el agua estaba completamente transparente:

En todo ese tiempo no cambié parcialmente el agua ni nada, para poder comprobar realmente los efectos del UV-C. Y vaya si es efectivo, ¿no?

Y así sigue:

No llevo mucho tiempo con él para juzgar el efecto a medio-largo plazo, pero si ha conseguido convertir el agua verde en agua transparente, debería poder mantenerla transparente sin mayor probema.

Tragedia digital

20120815

Hace aproximadamente un mes que mi disco duro principal (un Seagate modelo ST3750330AS) murió. Ese día al levantarme vi que el ordenador se había reinciado durante la noche, y que mostraba un error de que no se podía arrancar desde el disco. Como tenía que ir a trabajar lo apagué, confiando en que al volver a casa y abrir la caja algún cable se habría soltado.

Pero no, al abrir la caja todo parecía correcto. Hace un tiempo que tengo un dock para discos SATA internos, así que la siguiente prueba fue comprobar si, aunque el disco no arrancaba, los datos estaban accesibles. Y tampoco hubo suerte: El equipo reconocía que se había insertado un disco, pero no podía acceder a él. Eso sí, el disco giraba, y no hacía ningún ruido raro, así que no parecía un problema físico. Vamos, que el disco más que muerto estaba zombie. Un amigo con más experiencia en recuperación de datos de discos duros le echó un ojo también, y llegó a la misma conclusión. Por lo tanto, el problema a priori podría venir de dos sitios:

– La PCB, que es la parte verde que está pegada al disco, donde van los circuitos, los chips y los conectores
– El firmware, que va en uno de los chips que están en esa placa

Hace unos años el problema habría sido sencillo de resolver, llegados a este punto: buscar en ebay alguien que vendiese el mismo modelo de disco duro, comprarlo e instalar la PCB de ese disco en mi disco. Hoy en día, y sin que yo haya encontrado una explicación razonable para ello que beneficie al consumidor, los discos duros (al menos Seagate, y por lo que sé también WD) llevan un firmware casi personalizado. Es decir, que aunque en la etiqueta diga que lleva cierto firmware, el firmware de otro disco igual, que tenga el mismo firmware en la etiqueta no sirve.

Dado que la cosa se complicaba, decidí que quizá era mejor tirar de backup y dar por perdido ese disco. Aunque solamente tenía backup de unos 30 GB de los 750 que tenía el disco, en esos 30 GB estaba todo lo más importante, y además era relativamente reciente, menos de un mes antes. Total, que cojo otro disco que tenía por casa, instalo Windows, drivers y software básico y voy a abrir el backup para recuperarlo. Y me encuentro con que está corrupto.

Llegados a este punto he de decir que mi backup no era nada profesional: Un archivo ZIP con los datos que necesitaba conservar. Eso sí, por suerte lo guardé en dos discos duros separados, por si se corrompía. Estaba yo regocijándome de lo listo que había sido tomando esa medida, y de cómo me había adelantado a los acontecimientos, cuando comprobé que el backup estaba corrupto también en el otro disco. Obviamente no es que se hubiese corrompido en ambos discos, sino que generé corrupto el archivo ZIP, y de ahí lo copié a los dos discos. Ahí sí me quedé blanco. Mis datos más importantes estaban en 3 sitios a la vez, y no podía sacarlos de ninguno de ellos: documentos, fotos… y mi backup anterior era de más de un año antes.

Cuando conseguí reaccionar busqué posibles soluciones para poder reparar mi disco. La opción obvia es una compañía profesional de recuperación de datos, pero estamos hablando de cientos de euros en el mejor de los casos, así que aparté esa posibilidad, por si encontraba alguna otra. Entonces descubrí PCB Solution. Por 50 dólares (en el caso de mi disco, porque he visto que varía según el modelo) ofrecen un servicio por el que se les envía una PCB estropeada, y ellos extraen el firmware, lo vuelcan en una nueva PCB y la envían de vuelta. Aunque había leído por internet que con mi modelo de disco duro el problema suele ser el firmware, había una posibilidad de que se tratase de la PCB, y el precio me pareció suficientemente bajo como para intentarlo, teniendo en cuenta el coste de una recuperación de datos profesional, y que solucionar el tema del firmware desde casa es cuanto menos complicado.

Tras enviar mi PCB a Canadá (6.81 Euros por Correos, certificado y con acuse de recibo) me centré en intentar recuperar algo de mi backup. Durante varios días probé gran cantidad de herramientas, como Zip2Fix o Zip Repair, pero solamente conseguí extraer unos 30 archivos, y no precisamente de los más importantes. Y mi gran sorpresa llegó cuando, después de haber probado tantas aplicaciones específicas, leí que la funcionalidad de reparación de WinRar no lo hacía de todo mal. «Por probar que no quede», pensé, y me descargué la versión shareware. Lo puse a reparar el archivo y, para mi sorpresa, empezó a procesar archivos que los otros programas ni habían llegado a ver. A los pocos segundos de haber empezado, los archivos recuperados se contaban por miles. Y efectivamente, al terminar había recuperado casi todo mi backup, a excepción de un par de archivos que además estaban en backups anteriores.

Ayer llegó de vuelta la PCB desde Canadá. Me enviaron, perfectamente empaquetadas, tanto mi PCB como la nueva PCB con el firmware transferido. Cuando pedí la placa sabía que la estadística estaba en mi contra, y que lo más probable era que se tratase de un problema de firmware, y no de placa. Y perdí. Efecticamente ha de tratarse de un problema de firmware (o algo físico, pero no detectado, en el disco en sí), porque el disco se comporta exactamente igual con la nueva PCB. Sea como sea, se trata de una recuperación compleja/costosa, y lo más importante lo he recuperado del backup, así que por ahora me quedo así. Hay que mirar el lado bueno: Me he deshecho de un montón de archivos que mi Síndrome de Diógenes digital me forzaba a conservar 🙂

Motorola Razr Maxx

20120615

Ha pasado ya casi año y medio desde que me pasé a Android adquiriendo una HTC Desire. Y echando la vista trás me doy cuenta de lo que ha cambiado mi opinión en relación a muchas de las cosas que escribí en ese artículo. Por ejemplo, de las 6 aplicaciones que consideraba básicas solamente sigo utilizando 2 de ellas, ya que las demás las he sustituído por alternativas mejores.

El caso es que el mundo de la telefonía móvil se mueve y evoluciona muy rápido, más aún que la media de la tecnología, a mi modo de ver, y con el tiempo necesité solucionar los problemas de espacio que tiene la HTC Desire, para lo que instalé CyanogenMod, una ROM no oficial con un rendimiento muy contrastado, funciones adicionales y que utiliza mucha gente en todo el mundo. Esto le dio una nueva vida a la HTC Desire, pero no hacía que yo, como buen friki, dejase de mirar con ojos golosos los nuevos terminales Android que iban saliendo al mercado.

Hace unos días me encontré con que Yoigo, a través de su tan criticado Plan Renuevo, me ofrecía el Motorola Razr Maxx, que para mí es el mejor teléfono del mercado, a un precio más de 100 Euros inferior al que cobran por el mismo terminal para portabilidades, cuando suele ser al revés. Y sí, lo tengo en mis manos desde hace algo más de una semana, y la verdad es que no me ha defraudado.

Quien esté interesado, puede ver las características completas aquí. Para los demás, simplemente decir que los puntos principales en los que he salido ganando, dejando aparte potencia, han sido pantalla, batería y espacio:

  • Pantalla, porque he pasado de una LCD con la que no veía nada al sol a una Super AMOLED, que además de verse fantásticamente al sol, ofrece unos colores impresionantes. Quizá llegue a falsear un poco los colores, ya que tiene cierto tono verdoso, algo común en las AMOLED, pero en mi opinión vale totalmente la pena en comparación.
  • Batería, porque sus 3300 mAh son uno de los principales reclamos del terminal (de ahí viene la coletilla «Maxx»), haciendo que después de un uso normal durante todo el día llegue a casa por al noche y tenga todavía la mitad de la batería disponible. Mi uso normal consiste en 1 hora de GPS+música por la mañana al hacer deporte, entre 2 y 3 horas de navegación por internet/twitter/etc. a lo largo del día, datos conectados permanentemente, bluetooth encendido permanentemente también (conectado al coche unos 40 minutos diarios de media), y algún juego ocasional.
  • Espacio, porque una de las grandes limitaciones de Android (aunque va perdiendo importancia con los nuevos terminales) es el hecho de que las aplicaciones han de instalarse en la memoria interna. Sí, se puede mover parte (gran parte en muchos casos) a la MicroSD, pero siempre se queda parte en la memoria interna. Cuando tienes varios GB, como me pasa ahora, no supone un problema, pero cuando tienes alrededor de 150 MB, como en la Desire, la cosa cambia.

Además, se trata de un aparato muy resistente (mirad esto y esto). Así que pincipalmente escribo este post para compartir con mis lectores, si es que me queda alguno todavía, lo contento que estoy con el cacharro, y para recomendarlo, a la espera de ver cómo se comporta con el paso de los meses.

Gente madura

2011087

Hace un rato me han presentado a un linuxero, camiseta de Debian incluída. Extracto de la conversación:

Linuxero: Y mi jefe montó un servidor Apache+PHP+MySQL sobre Windows, y claro, hacías clic en un enlace y… (15 segundos con cara de expectación) tras este tiempo cargaba. Así que le dí el CD de instalación de Debian y empecé a decirle «apt-get install apache», «apt-get install php»…

Yo: Pero hombre, algo estaría mal, se puede montar un servidor web sobre Windows con un rendimiento muy aceptable.

Linuxero: … joder, te creía más maduro con 27 años.

Yo (flipando): ¿Perdón?

Linuxero: Sí, que empieces este flame ahora… de lo de Windows… te creía más maduro.

A cuadros. Al final, tras darle argumentos, se ha largado cabreado.

Instalando Ubuntu en el EeePC 901

20110722

¿Os acordáis de cuando compré el EeePC? Parece mentira que hayan pasado ya casi 3 años. Así que, igual que hace un par de añitos lo personalicé por fuera, ya me iba tocando ponerlo a punto internamente. Y ya que ayer estaba enfermo (como suelo hacer en vacaciones) y no podía salir de casa era la ocasión perfecta para dedicarle tiempo al cacharro.

Tras probar varias distribuciones, como Xubuntu o Linux Mint, descubrí que la opción más compatible y rápida era la versión «normal» de Ubuntu, con lo que me quedé con esa. El EeePC 901 tiene dos discos, de 4 GB y 16 GB, siendo el de 4 más rápido, por lo que instalé en ese disco la partición del sistema, dejando el otro disco para /home.

A continuación, a personalizar las cosas a mi gusto:

– Desinstalar Unity, que además de no parecerme funcional ralentiza extremadamente el sistema.
– Instalar aplicaciones importantes: Virtualbox, Gnome Do, Gimp, Ubuntu Tweak, Chromium, VLC
– Configurar firefox instalando Tiny Menu y el tema Classic Compact para maximizar el espacio disponible en pantalla. Y se nota mucho, ya que Firefox queda así después de esta configuración.
– Instalar Jupiter para controlar el equilibrio rendimiento/ahorro de energía, como hacía en Xandros.
– Configurar los iconos del escritorio (por defecto viene vacío), el fondo y la barra de tareas (he dejado solamente una).

Finalmente el escritorio ha quedado así (clic para ampliar):

Haz clic para ampliar

2 libros frikis en 3 días

20110324

Pues sí:

Clic para ampliar

El lunes me llegó por fin ‘Ultraviolencia’, de Miguel Noguera y ayer me regalaron ‘Interneteo y aparatuquis’, de Mauro Entrialgo, así que me toca gozarlo con dos libracos de dos de mis humoristas rarunos favoritos.

Aunque soy de los que gustan de leer en el móvil, todavía veo interesante el formato papel para las obras gráficas (al menos hasta que me compre una tablet). Además, como buen friki, me gusta disponer de ciertos tesoros en formato tangible.

Bonus: En ambos libros la presentación es de Nacho Vigalondo, mira tú qué casualidad.

Instalar Ubuntu Linux en un portátil HP con 4 particiones primarias

2011023

No suelo poner cosas de éstas por aquí, pero como es mi blog y hago lo que me da la gana, y es una información que no he encontrado por ahí, y que creo interesante compartir, pues la publico aquí.

Hace poco me compré un portátil nuevo. Como me he dado cuenta que el principal uso que le doy al portátil es el de ver películas y series (no el único, por supuesto, pero sí lo uso varias veces a la semana para eso) decidí que debía comprarme un portátil de 17 o 17,3 pulgadas. Tras mucho comparar y rebuscar, me decidí por un HP Pavilion dv7-4160, que sin bien no es superpotente, ya que es un i3, es bastante equilibrado y entraba en mi presupuesto:

Pues bien, me disponía yo a instalar Ubuntu en el portátil cuando descubrí que el portátil viene de fábrica con 4 particiones primarias, que es el máximo que se puede tener en un disco. Para poder tener más de 4 particiones hay que crear una partición extendida, dentro de la cuál se pueden crear particiones lógicas, pero la partición extendida también cuenta para las 4 particiones, con lo que tal como viene el portátil no se pueden crear nuevas particiones, hay que cargarse algo. Yo no quería perder funcionalidades, como la posibilidad de restaurar la imagen de Windows si fuese necesario, así que busqué en foros, descubriendo que es habitual que los Pavilion vengan así, y en todas partes dicen que hay que cargarse una de la particiones. Como norma general, recomiendan cargarse la de restauración, ya que se pueden crear unos discos de recuperación (que a mi modo de ver deben crearse en cualquier caso en los primeros días, y guardarse a buen recaudo), pero a mí no me acababa de convencer lo de cargarme funcionalidades que podría echar de menos algún día.

Las particiones que tenía son las siguientes:

  • /dev/sda1: Una partición NTFS con la etiqueta ‘SYSTEM’ de 199 MB
  • /dev/sda2: La partición del sistema operativo, que ocupa casi todo el disco
  • /dev/sda3: La partición de recuperación, partición NTFS con la etiqueta ‘RECOVERY’ de 20.88 GB
  • /dev/sda4: Una partición FAT32 con la etiqueta ‘HP_TOOLS’ de 103.02 MB

Tras hacer varias pruebas conseguí tenerlo todo funcionando, así que dejo aquí los pasos que seguí para ahorrarle a alguien horas de creaciones, borrados y resturaciones de particiones:

  • Hacer una imagen de /dev/sda2 para poder restaurarla después. Yo he utilizado SystemRescueCD, concretamente la utilidad partimage. Podéis encontrar información detallada sobre cómo hacer el backup en este artículo.
  • Eliminar la partición /dev/sda2, de la que acabamos de hacer un backup, y crear en su lugar una partición extendida. Dentro de la extendida, crear una partición lógica NTFS al principio de la partición, que vamos a utilizar para el sistema, una partición ext4 para Ubuntu y una partición swap. Los tamaños, a gusto de cada uno. Solamente debemos tener en cuenta que la partición NTFS debe tener suficiente espacio para restaurar la imagen que hemos creado antes. Si queremos más particiones no debería haber problema, pero yo no lo he probado. Todas estas operaciones se pueden hacer con GParted, que viene en el SystemRescueCD y en CD de Ubuntu.
  • Restaurar la imagen que hemos creado en el primer paso en la partición lógica NTFS creada en el segundo paso. Lo podéis hacer con partimage, que es el que hemos utilizado en el primer paso.
  • Arrancar el equipo. Éste detectará que hemos hecho cosas raras y hará unas gestiones para reparar el aranque de Windows. Tras estas operaciones tendremos Windows 7 arrancado.
  • Instalar Ubuntu con normalidad en la partición ext4 creada en el segundo paso.

Una vez terminado el proceso, tendremos Grub instalado para escoger el sistema a arrancar en cada momento. Ahora algunas consideraciones:

  • Las herramientas de diagnóstico siguen siendo accesibles desde el menú al que se accede pulsando ESC durante el arranque, pero para acceder al sistema de recuperación tendremos que hacerlo desde una de las entradas creadas automáticamente por Grub, y que por defecto se llama ‘Windows Vista (loader) (on /dev/sda3)’
  • Como derivado de lo anterior, si nos cargamos Grub no podremos acceder a la partición de recuperación del sistema para restaurarlo. Es más una molestia que un problema, ya que es fácil recuperar Grub, pero el que avisa no es traidor 🙂
  • Si decidimos restaurar el sistema con la herramienta de recuperación, dicha herramienta se lo carga todo. Es decir, no se limita a recuperar Windows en la partición en que éste se encuentre sino que nos deja el equipo como venía de fábrica, con sus 4 particiones primarias.

Dese aquí simplemente intento contar mi experiencia por si a alguien le es útil, pero como podréis imaginar no puedo ofrecer ninguna garantía de que el proceso funcione en vuestros equipos. En cualquier caso, espero que le sea útil a alguien.

Android, ahora sí

2011019

Los que sigáis mi twitter sabéis que desde hace unos días me he pasado por fin a Android, tras haber esperado pacientemente a que Symbian y/o Nokia evolucionasen al nivel apropiado. No ha sido así, y lo poco que se ha visto del futuro de Nokia parece que va a seguir en la misma línea, así que desde el pasado día 1 de Enero (año nuevo, vida nueva) soy un orgulloso poseedor de un HTC Desire, aunque ya había tenido contacto con Android a través de una HTC Magic que me dejaron unos días.

La migración ha sido menos fácil de lo que esperaba. Si bien parece que los HTC más recientes incluyen un software para importar todo desde otras plataformas, no es el caso del HTC Desire, así que he tenido que recurrir a diferentes programas y configuraciones para importar contactos, mensajes y calendario.

A pesar de que la pantalla ya no es la AMOLED que se montaba en un principio para este modelo, sino una Super LCD, estoy en líneas generales muy satisfecho con el dispositivo. Funciona de una forma reamente fluída, el market tiene muchísimas aplicaciones, cuyo número crece a gran velocidad (ya se superaron las 100.000 en octubre), y HTC Sense es un gran complemento para el sistema.

Fallos

Como en todas partes, también hay cosas malas. En el lado del hardware, la batería, si bien ha ido mejorando su rendimiento con el uso (es ago habitual en las baterías de ion litio) sigue sin llegar a durar como la de mi anterior móvil, un Nokia 5800 XpressMusic, teniendo que cargarla todas las noches. En defensa del HTC Desire debo decir que éste se usa de una forma mucho más intensiva (twitter abierto continuamente, correo en tiempo real, conexión continua a internet…), además de tener una pantalla de mayor tamaño. Por otro lado, el altavoz de móvil no es gran cosa, y su colocación hace que, según la colocación del móvil, su rendimiento varíe entre aceptable y muy decepcionante.

En la parte del software, hay cosas que deberían venir de serie y no lo hacen, por lo que es necesario instalar aplicaciones que solucionen estas carencias. Por ejemplo, la configuración IP para las redes wifi se hace a nivel general, y no para una red en concreto. En mi casa no tengo activado DHCP, por lo que la conexión ha de configurarse con IP estática. En cambio, las wifis públicas, como las que podemos encontrar en cafeterías, tienen DHCP activado, por lo que hay que instalar una aplicación para gestionar el cambio de configuración IP. En mi caso he optado por Wifi Static, que cumple perfectamente su función.

Otra cosa a tener en cuenta es que no se pueden enviar correctamente mensajes con tildes. No os molestéis en releerlo, lo habéis entendido perfectamente. Es algo muy básico, y que por lo que he estado investigando es un fallo conocido desde Android 1.6, y sigue sin solución por parte de Google en Android 2.2. Si envío un mensaje que incluye tildes, el caracter llega sustituído por un espacio seguido de la vocal sin tilde. Excepto con la ‘é’, que sí llega bien. Divertido, ¿eh? Y tanto que nos reíamos porque el iPhone no es capaz de hacer algo tan básico como despertarte siempre a tu hora, y yo no puedo escribir correctamente en los mensajes que envío.

Aplicaciones

Éstas son algunas aplicaciones que, tras varios días de uso, considero muy importantes en mi móvil:

Advanced task manager: Un gestor de tareas, para poder cerrar las aplicaciones que se desee y de esta forma liberar memoria.
Aldiko: Un lector de libros fácil de usar, bastante personalizable y con un aspecto cuidado.
ColorNote: Una sola aplicación que sustituye a dos de las que usaba en mi Nokia 5800. En esta aplicación podemos crear notas, a las que podamos asignar un color para categorizarlas según nuestras necesidades, o crear listas, en las que podamos marcar o desmarcar los diferentes elementos (el uso más habitual para esto es gestionar a lista de la compra).
Opera Mobile: Opera sigue siendo el rey de los navegadores móviles, y además ofrece la opción «Opera Turbo», heredada de Opera Mini, que comprime las páginas a visualizar en los servidores de Opera, para reducir el tráfico del móvil, que casi todos tenemos limitado.
Twidroyd: El cliente de Twitter más popular para Android. Potente y muy configurable.
CardioTrainer: Sustituto directo del Sports Tracker que utilizaba en Symbian, permite llevar un historial de las sesiones de ejercicio que hagas para poder extraer estadísticas (distancia, tiempo, calorías, etc.).

Todas ellas están disponibles en el Market y son gratuitas. De algunas existen versiones de pago, pero las gratuitas cumplen perfectamente su función. Ninguna es una demo limitada en el tiempo, ni te machaca con publicidad.